lunes, 30 de marzo de 2015





Fotografía digital Castas, de Alfonso Infantes
Jaén 

Por desgracia, la desigualdad social es uno de los ejes que organizan y estructuran el mundo en que vivimos. Pero ¿dónde está lo falso, lo superficial y dónde la autenticidad, la experiencia y la vida...?

domingo, 29 de marzo de 2015









Fotografía digital El otro y yo, de Olga Isla, 
29,7 x 21cm 
Madrid 


El Otro y Yo (cuento de Mario Benedetti)

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo. Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo
nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado. Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable». El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.







Zapatos intervenidos Homenaje a Domingo Gaeta, de Martha Chiarlo
Ciudad de Córdoba (República Argentina) 


Son un par de zapatos para bailar tango usados durante unos años y luego intervenidos y vueltos a usar.
El tema que inspiró esta intervención fue un libro de los años 50 en el que un tal Domingo Gaeta, enseñaba a los jóvenes (tal vez del campo) a enamorar a las chicas  mediante fascículos que llegaban por correo y eran coleccionables.

Llega a mis manos ese libro que me pareció una humorada "El arte de enamorar " de Domingo Gaeta, y es así que los zapatos son un homenaje a este pseudopsicólogo de la vida quien también escribió un libro  por fascículos denominado "ESTUDIO DE DANZAS GAETA" el cual,  mediante dibujos extraños de pies vistos en planta, daba curso a la enseñanza del baile a través del correo ordinario, por lo que se ganó el título de que CADA BAILARÍN que bailaba mal era porque "había aprendido con Gaeta" esto a modo de broma.








Poema visual Historias cosidas, de María Martínez
Alcaudete (Jaén)  


Historias cosidas es una obra realizada durante mi estancia en Nueva York. Son los zapatos que llevo durante el viaje y que cuentan la historia de los distintos recorridos que voy trazando a modo de cartografía de palabras. Voy cosiendo fragmentos de papel o historias que tienen lugar en dichos espacios, conectando el lugar con mis emociones.

miércoles, 25 de marzo de 2015




                       


Óleo sobre tela:  O Pássaro Artista,  de Hamilton Coelho
Paraiba (Brasil) 
60 x 40 cm 


El trabajo “O Pássaro Artista” relata la história rígida de vida del artista en seu infancia. Así, la representación declara la liberdad y mi sueños. 


martes, 17 de marzo de 2015











Grafito sobre papel: Botas descalzas,  de Ana Hernando
Aranjuez (Madrid)  


Me olvidé de quién soy y ellas me lo recordaron. Pareciera que cuando encontramos los zapatos adecuados, éstos nos van a acompañar siempre. 
Posiblemente, sean nuestra huella más vívida. Pisamos nuestros pensamientos en el interior de sus suelas. 
Pero los mismos zapatos se cansan antes de lo que pensábamos. Su piel, como un frío lienzo, ya no pisa, aunque guarda, como si de un diario íntimo se tratara, nuestras deformidades, nuestros deseos, nuestros vicios...si se lo llevan otros pies es como si desgastaran las ideas alborotadas del interior de nuestra cabeza. 
Cada sutura en la dermis de la vieja bota, es una herida que se volverá a abrir".

viernes, 13 de marzo de 2015





Acrílico sobre lienzo:  Huellas,  de Isis de Lázaro Cubillas
Cuba


Reflejo del ser humano como ser social, su vida y entorno, tanto como sus aspiraciones y desesperanzas :


Desde abajo 

Se me hunden los pies

en esta ciudad,
anclo los pasos desde el tacón.
He contado los huecos
mil veces 
en las calles donde se aleja el cielo
                                       y se abre 
                                       el horizonte
                                       que mira hacia abajo
y el reloj camina en la parada donde todo se detiene.





Fotomontaje digital: Mamografía con tumor stiletto, de Ana Marcos 
Madrid



Esta fotografía forma parte de un proyecto que propone una reflexión sobre las apariencias y los arquetipos que construyen hoy en día los conceptos de belleza e identidad de la mujer y de la relación entre la percepción que tiene la mujer de sí misma y su adaptación y aceptación a/por la sociedad.






Fotografía:  Huellas de ayer y de hoy, de Ana Hernández Revuelta 
Madrid

Esta fotografía pretende mostrar un paralelismo visual entre las huellas del presente  y las huellas de nuestros predecesores, aparentemente tan lejanas pero tan similares a la vez.

miércoles, 11 de marzo de 2015





Instalación Fronteras - Frontières - Grenzen,   de Gloria Keller, Verok Gnos y  Hedi Schulitz

La frontera estaba todavía muy presente hace pocos años con sus letreros blancos y rojos „Aduana“. 
Pero dónde está hoy? 

En la instalación la frontera está simbolizada por una tela blanca colgada, dividida en dos por una cinta de baliza roja y blanca. La cinta se pierde en la tela, se libera progresivamente en el espacio, después desaparece. 

Actualmente se puede viajar libremente entre los paises europeos. Los zapatos de todas las  tallas y estilos lo representan. El reclinatorio es el lugar de reflexión sobre la tolerancia, la paz.... 
Encima del reclinatorio hay un libro que cuenta la historia de René Schickele, un escritor entre dos culturas que pasó la vida buscando su identidad y preguntándose a cuál de los dos países (Francia o Alemania) pertenecía. Ninguno de los dos quiso aceptarlo.... 

El libro es un libro de arte, con dibujos realizados viajando entre las dos artistas Gloria Keller y Verok Gnos mientras ambas iban añadiendo elementos a cada dibujo. 
Así durante la realización de esta instalación, tanto las artistas como los objetos han traspasado incontables veces la frontera – tal como los zapatos blancos y rojos de la instalación traspasan o pisan la cinta.....







Volver, de Cristina Valencia 
Madrid

Toda su vida quiso correr demasiado, seguir las huellas que a dos metros de ella le indicaban el camino. Apresurada vivía, sentía, crecía... ¿Acaso nos es más sencillo recorrer la dirección ya marcada?

Un día llegó a una intersección, los pasos en el suelo se separaban, se diluían. Ella tuvo que detenerse y observar. Era una sensación nueva, pero no por ello agradable. ¿Hacia dónde ir? ¿Cuáles son las huellas que he ido siguiendo todo este tiempo? Se sentó en el suelo. Allí estuvo varias horas, días, semanas...haciendo y deshaciendo el camino una y otra vez, preguntándose por primera vez el por qué de las tantas cosas... Al final llegó la respuesta. La niña se levantó, se quitó los zapatos de tacón de su madre y empezó a caminar descalza.